12 de febrero de 2026
Gas natural vs otras alternativas para calefacción: bomba de calor, butano, pellets y electricidad
A la hora de poner calefacción en nuestro hogar, contamos con diferentes opciones a nuestro alcance, más allá del clásico gas natural. ¿No sabes por dónde empezar? No te pierdas esta comparativa entre gas natural y otras opciones de calefacción.
Aerotermia, butano, pellets, electricidad, leña… ¿Qué opción es la que más te conviene en tu hogar? Comparativa clara de costes, comodidad y eficiencia, para que conozcaslas mejores alternativas al gas natural en calefacción.
Gas natural, el método más habitual para calefacción
En España, cuando una vivienda tiene acceso a red, el gas natural suele ser la opción más habitual para calefacción y agua caliente. La razón es que el sistema está muy estandarizado, hay muchísimos instaladores y recambios, y el confort que ofrece una caldera con radiadores es fácil de igualar. El calor es estable, reparte bien por estancias y, gracias a la inercia térmica del agua y de los propios radiadores, no desaparece en cuanto apagas.
En costes, el gas natural juega con dos cartas importantes. La primera es que el precio del kWh térmico es muy competitivo. Puedes pasarte por nuestra web para ver los precios y preguntar a nuestro equipo de profesionales si tienes dudas.
La segunda es que la inversión inicial es razonable si ya tienes preinstalación o una reforma mínima. En una sustitución de caldera antigua por una de condensación, el salto en eficiencia puede ser notable. La razón es que las calderas de condensación aprovechan parte del calor del vapor de agua de los humos, y por eso su rendimiento estacional es muy alto.
Ahora bien, no todo son ventajas, ya que el gas natural es un combustible fósil y emite CO₂. Además, el sistema tiene costes fijos: término fijo de la tarifa, revisiones y el mantenimiento de la caldera. Y aunque la red es muy fiable, dependes de un suministro externo.
Hay otro punto que cada vez pesa más en la decisión: la dirección regulatoria en Europa es clara hacia la descarbonización de los edificios, con objetivos exigentes para edificios nuevos y una eliminación progresiva de tecnologías fósiles, especialmente en obra nueva.
Dicho eso, el gas seguirá siendo una opción legal en millones de viviendas con instalación durante años. Por otro lado, existe la vía de los gases renovables como el biometano: se inyecta en red y, para el usuario final, puede funcionar con equipos existentes, lo que reduce barreras de cambio.
Así que el gas natural es una opción muy cómoda y con buen confort, especialmente en pisos con radiadores y en climas fríos o viviendas con aislamiento medio, donde una caldera de condensación bien ajustada sigue dando muy buen resultado.
Las mejores alternativas al gas natural para calefacción
Aunque ya hemos visto que el gas natural es una de las mejores opciones a la hora de apostar por un sistema de calefacción en tu hogar, hay algunas alternativas muy interesantes que debes conocer.
Aerotermia (bomba de calor aire-agua)
Si hablamos de eficiencia, la aerotermia es la referencia si buscas una alternativa al gas natural para calefacción. Una bomba de calor no genera calor como una resistencia eléctrica: lo mueve desde el aire exterior al interior. Por eso su Coeficiente de Rendimiento puede estar por encima de 3 y, en condiciones favorables, acercarse a 4 o más. Traducido: por cada kWh eléctrico consumido, entrega varios kWh térmicos.
En cuanto a costes de uso, esa eficiencia juega a favor incluso aunque la electricidad sea más cara por kWh que el gas. Donde la aerotermia se complica es en la inversión inicial: normalmente es la más alta de esta comparativa.
Además, para que funcione de forma óptima necesita una vivienda razonablemente bien aislada y una emisión de calor adaptada: suelo radiante o radiadores de baja temperatura ayudan mucho. Si intentas alimentar radiadores antiguos pensados para alta temperatura, la bomba de calor trabaja más forzada y baja el rendimiento, especialmente en días fríos.
En comodidad diaria, la aerotermia es muy agradecida: no hay combustión, tampoco hay humos, el mantenimiento suele ser sencillo y te puede dar calefacción, agua caliente sanitaria y, si el sistema es reversible, incluso refrigeración. A cambio, necesitas una unidad exterior, algo de espacio para el módulo interior y, según el caso, un depósito de inercia o acumulación.
¿La aerotermia es una buena alternativa al gas natural? En vivienda habitual, con planes de quedarse años, buena envolvente térmica y posibilidad de instalación, es la alternativa más eficiente y con mejor perspectiva a futuro.
Electricidad
Además de la aerotermia, la calefacción eléctrica directa tiene una ventaja enorme: instalación fácil y control por estancias. Un radiador eléctrico convierte prácticamente toda la electricidad que consume en calor, así que su “eficiencia” como conversión es cercana al 100%. El problema es que, si el precio de la electricidad sube, el consumo se nota rápido.
Los acumuladores eléctricos pueden mejorar el coste si cargas en horas valle, pero estás comprando flexibilidad tarifaria, no eficiencia. Y el suelo radiante eléctrico da buen confort, pero sigue siendo resistencia eléctrica. Si se usa muchas horas en una vivienda grande, la factura puede dispararse.
¿Dónde encaja bien la electricidad directa? En segundas residencias, usos puntuales, habitaciones concretas, o viviendas muy pequeñas donde la inversión en un sistema complejo no compensa. Si además tienes autoconsumo solar y una buena gestión, puede ser una pieza más del puzzle, pero como sistema principal en una vivienda mal aislada suele ser la opción más cara.
Bomba de calor aire-aire (aire acondicionado con modo calor)
Es la opción más simple y normalmente más barata de instalar. Si ya tienes un equipo tipo split o conductos, quizá ya tienes una bomba de calor en casa. En modo calor, puede ofrecer COP altos, y en muchos casos es de lo más competitivo en coste por kWh térmico entregado, precisamente por la eficiencia del ciclo frigorífico.
Su talón de Aquiles es el confort para algunas personas. Al calentar mediante aire, la sensación puede ser más seca, con corrientes, y el reparto entre habitaciones depende mucho de la distribución y de si hay varios equipos. Aun así, para climas templados o viviendas donde también quieres refrigeración sí o sí, suele ser una opción con una relación coste-beneficio difícil de batir.
Un detalle importante: en días muy fríos el rendimiento cae, y algunos equipos recurren a apoyos eléctricos o trabajan con más consumo. Por lo que, si tu vivienda pierde calor cualquier sistema sufrirá, pero la bomba de calor aumentará más la factura que otras opciones.
Butano o propano
Las estufas de butano o propano, típicas con bombona, pueden dar un calor potente y rápido sin necesidad de instalación compleja. Son útiles como apoyo puntual o en viviendas donde no puedes hacer obra. También tienen la ventaja de que no dependen del suministro eléctrico para generar calor, aunque muchos modelos sí necesitan algo de electricidad para encendido o ventilación.
La parte delicada es la seguridad y la calidad del aire interior. Hay combustión, hay emisión de CO₂ y, si la ventilación es mala, el uso continuado no es recomendable. Además, la logística de las bombonas resta comodidad: almacenamiento, reposición, subidas, disponibilidad.
Como alternativa de calefacción central, el propano canalizado o depósitos de propano pueden resolver viviendas sin red de gas natural. En eficiencia, una caldera moderna puede funcionar bien, pero el combustible suele salir más caro que el gas natural y dependes de un suministro periódico.
Pero, siendo sinceros, el butano o propano encajan mejor como solución transitoria, de apoyo o para casos donde no hay otra infraestructura, más que como primera opción si tienes alternativas modernas disponibles.
Pellets y biomasa
Los pellets son un tipo de biomasa prensada que se utiliza como combustible para calefacción. Destacan por tener un coste competitivo y, en muchos casos, se consideran una opción renovable porque el CO₂ emitido durante su combustión forma parte del ciclo natural de la madera. Eso sí, su impacto final depende de la gestión forestal y de la cadena de suministro. Para el usuario, lo realmente importante es que una estufa o caldera de pellets bien dimensionada puede ofrecer mucha potencia calorífica y un coste energético muy interesante.
Pero hay letra pequeña en comodidad. Necesitas espacio para almacenar sacos o un silo si la instalación es más grande. Hay que limpiar cenizas, hacer mantenimiento más frecuente y gestionar la evacuación de humos.
En eficiencia, una buena caldera o estufa rinde bien, pero no juega en la liga de una bomba de calor. Su ventaja no es la eficiencia termodinámica, sino el precio del combustible y la independencia de la red de gas. Una opción viable en una casa unifamiliar con garaje, trastero o cuarto de máquinas.
Cuando se habla de biomasa, en entornos rurales o viviendas con acceso a leña a buen precio, una caldera de leña o una hidroestufa puede ser una alternativa muy completa. La astilla es habitual en instalaciones más grandes o comunitarias, donde la logística y el almacenamiento se gestionan mejor.
En costes, puede ser muy atractiva si el suministro es estable y cercano. Pero en comodidad, exige más: carga de combustible, limpieza, espacio, y una instalación correcta de chimenea y seguridad. No es la solución cómoda precisamente.
Desde Jazztel LUZ y GAS esperamos haberte ayudado a la hora de comprender cuáles son las mejores alternativas al gas natural en calefacción, para que puedas elegir la opción que mejor se ajuste a tus necesidades e intereses.
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