14 de mayo de 2026
La historia de la luz en España y por qué pagamos lo que pagamos
Estamos acostumbrados a utilizar la electricidad en nuestro día a día. Al despertarno, encendemos luces de casa, cargamos nuestros teléfonos… Pero posiblemente no conozcas la historia de la luz en España y cómo funciona todo el sistema en nuestro país.
Así que desde Jazztel Luz y Gas estamos encantados de explicarte cómo llegó la electricidad a nuestro país y cómo ha ido evolucionando el sector de la luz en España para convertirse en una de las infraestructuras más completas de toda Europa.
Historia de la luz en España
Los primeros pasos de la electrificación en España llegan en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la electricidad empieza a pasar de curiosidad científica a herramienta práctica. En aquellos años, la luz eléctrica era casi un espectáculo: demostraciones, alumbrados puntuales y ensayos en edificios públicos.
Pero, poco a poco, la electricidad se fue abriendo camino en talleres, fábricas y calles, sobre todo en grandes ciudades. Barcelona tiene un papel protagonista, ya que en 1875 se construyeron las primeras instalaciones que permiten iluminar zonas y dar servicio a algunos establecimientos.
En 1881 aparece una de las primeras grandes referencias empresariales del sector con la creación de una compañía dedicada a producir y distribuir electricidad, y también es un año muy importante para el alumbrado público en diferentes puntos del país.
Ese arranque temprano tenía una limitación muy grande, ya que la electricidad no se podía transportar a largas distancias con facilidad. Por eso las centrales estaban pegadas a los centros de consumo. Esta situación es importante porque condicionó el crecimiento del sistema: para electrificar más territorio, hacía falta mejorar la tecnología de transporte y crear redes más amplias.
Así que, a principios del siglo XX, el desarrollo del transporte en alta tensión empieza a cambiarlo todo. España pasa de utilizar islas eléctricas con un alcance muy limitado, a la posibilidad real de llevar energía desde un punto de generación a otro de consumo con menos pérdidas. España llega a tener hitos relevantes en líneas de alta tensión y grandes recorridos, acelerando el salto de la electricidad como servicio urbano a infraestructura estratégica del país.
En paralelo, cambia también el tipo de generación de energía. Durante décadas, la energía hidráulica tuvo un peso enorme, sobre todo porque era una forma relativamente eficiente de producir electricidad en un momento en el que los combustibles fósiles eran caros o difíciles de asegurar, y porque España impulsó grandes obras hidráulicas desde los años 20.
Con el tiempo, a medida que crece la demanda, el uso de fuentes se diversifica. En el siglo XX entran con fuerza las centrales térmicas y, más tarde, la energía nuclear. El sistema se vuelve más complejo, en un mercado donde hay que equilibrar tecnologías muy distintas, gestionar picos de demanda y garantizar suministro continuo.
La Guerra Civil y la posguerra marcan un antes y un después en la historia de la energía en España. El país arrastró dificultades económicas e industriales, y el sector eléctrico sufrió restricciones y problemas para ampliar capacidad.
Aun así, en esas décadas se impulsó la coordinación entre grandes empresas y se empezó a construir una red peninsular cada vez más interconectada. Esto fue un hito por una sencilla razón: cuanto más conectada está la red, más fácil es compensar faltas de producción en una zona con excedentes en otra, y más estable es el suministro. Esa infraestructura de transporte y distribución, que normalmente no se ve, es una de las piezas que explican por qué la electricidad tiene unos impuestos de la luz a tener en cuenta.
Siguiendo con la historia de la electricidad en España, a finales del siglo XX llega uno de los cambios más decisivos: la liberalización del mercado eléctrico. A partir de los años 90 se abre la puerta a un modelo en el que conviven actividades reguladas, como transporte y distribución, con otras que se organizan en el mercado, como la generación y la comercialización. Gracias a ello, nacen figuras nuevas para el consumidor, como la comercializadora, y se consolida el mercado mayorista donde se fija el precio de la energía cada día.
Por último, ya en el siglo XXI, la transición energética vuelve a mover el tablero. Crece la energía eólica y solar, mientras que cae el carbón, apostando por un modelo renovable y que protege al medio ambiente.
¿Y actualmente? España es un referente en Europa, con una red eléctrica que depende cada vez más de fuentes renovables, y que, pese a que nuestra conexión eléctrica con el resto de Europa ha sido históricamente más limitada de lo deseable, y su dependencia de combustibles importados en determinadas tecnologías ha influido en el coste del sistema, tenemos una de las redes eléctricas más completas.
Desde Jazztel LUZ y GAS esperamos haberte ayudado a la hora de comprender la historia de la electricidad en España y por qué pagamos lo que pagamos en la factura, para que tengas más contexto y puedas interpretar mejor tu recibo y las noticias sobre el sector.