13 de agosto de 2026
Qué diferencia hay entre sensación térmica y temperatura real en casa

Vamos a contarte qué diferencia hay entre sensación térmica y temperatura para que sepas el motivo por el que en más de una ocasión, la temperatura no tiene nada que ver con lo que sientes.
Ya sea porque te cueces de calor aunque el termómetro marque 24 grados, o estás helado de frío cuando parece que hay 21 grados, vamos a ver qué diferencia hay entre temperatura y sensación térmica.
🏠 Qué es la temperatura real dentro de casa
La temperatura real es el dato objetivo que mide un termómetro. Es decir, los grados que hay en una habitación en un momento concreto. Si el termómetro marca 20 ºC, esa es la temperatura del aire en ese punto de la vivienda.
Pero claro, ese número no siempre explica por completo cómo te sientes. Puede que una habitación esté a 20 ºC y aun así notes frío, especialmente si hay corrientes de aire, paredes muy frías, humedad o ventanas mal aisladas.
Ojo, que también pasa al contrario: una casa está a 24 ºC y notas la temperatura más agobiante de lo normal si la humedad es alta y el aire no se renueva bien. Por eso, aunque la temperatura real es importante, no es el único factor que determina el confort térmico en una vivienda.
💨 Qué es la sensación térmica y por qué cambia tanto
La sensación térmica es la temperatura que percibe nuestro cuerpo. No depende solo de los grados reales, sino también de otros elementos como la humedad, las corrientes de aire, la ropa que llevamos, la actividad física, la exposición al sol o incluso la temperatura de paredes, suelos y ventanas. Y no olvidemos que cada cuerpo tiene sus particularidades, y hay personas que resisten mucho mejor el frío o el calor.
En exteriores se habla mucho de sensación térmica por el viento o la humedad, pero dentro de casa también ocurre algo parecido. Una vivienda con 19 ºC puede resultar confortable si está bien aislada, no hay corrientes y la humedad es adecuada. Pero la cosa cambia si las paredes están heladas, entra aire por las ventanas o el suelo transmite mucho frío.
Esto explica por qué dos viviendas con la misma temperatura pueden sentirse completamente distintas. También por qué una persona puede estar cómoda y otra necesitar una manta en la misma habitación.
💧 La humedad también influye en cómo notas el frío o el calor
Además, la humedad es uno de los factores que más altera la sensación térmica. Cuando hay mucha humedad, el cuerpo tiene más dificultad para regular la temperatura. En verano es especialmente notable, donde una humedad alta hace que el sudor se evapore peor, por lo que sentimos más calor aunque el termómetro no marque una cifra exagerada.
En invierno, la humedad también puede hacer que una casa parezca más fría. Esa sensación de ambiente “calado” o de frío que se mete en el cuerpo muchas veces no se debe solo a los grados, sino a la combinación de baja temperatura, humedad y falta de aislamiento.
🪟 El aislamiento puede cambiar la sensación térmica sin subir la calefacción
Por último, recuerda que una casa mal aislada pierde calor con más facilidad en invierno y gana calor más rápido en verano. Esto provoca que la calefacción o el aire acondicionado tengan que trabajar más para mantener una temperatura estable.
Pero, además, el aislamiento influye mucho en la sensación térmica. Por ejemplo, si las paredes, las ventanas o el techo están fríos, el cuerpo pierde calor hacia esas superficies aunque el aire de la habitación esté a una temperatura aceptable.
Por eso puedes sentir frío en una estancia en la que el termómetro marca una temperatura adecuada. Y de ahí la importancia de aislar tu casa correctamente para disfrutar del mejor confort tanto en verano, como en invierno.
Desde Jazztel LUZ y GAS esperamos haberte ayudado a comprender qué diferencia hay entre sensación térmica y temperatura real en casa.
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